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martes, 19 de febrero de 2013

₂ World of Goo (2008)

Tipo: Puzzle
Año: 2008
Estudio: 2D Boy
Multijugador: No
Puntuación: 4

World of Goo (simplemente Goo a partir de ahora, para abreviar) es un juego muy original en sus planteamientos. Básicamente tenemos que colocar unas bolas de sustancia pegajosa (goo) con ojitos, para cumplir los objetivos de cada nivel. ¿Cómo? Pues adheriéndolas entre sí o con algunos elementos del entorno, de modo que una de ellas llegue hasta las proximidades de la tubería objetivo, que entonces absorberá las bolitas que aún estén libres. Si logramos que por la tubería entre el número mínimo de bolas exigido por el nivel, lo hemos superado (y las bolas adicionales nos servirán para un minijuego que hay por ahí). Toda la acción se desarrolla en 2D, lo cual obviamente simplifica mucho la tarea de erigir torres.

La gracia de Goo está en la dinámica de las bolas y de las estructuras que uno forma con ellas, que usan una simulación física muy realista. Básicamente, la unión de las bolas se comporta como un muelle, teniendo en cuenta el peso y la tensión que soporta cada una, de modo que las torres que construyamos pueden volcarse, ceder por una parte frágil, oscilar, etc. Lo único que no puede pasar es que un "muelle" ceda: puedes poner todo el peso que te dé la gana que la bola aguantará. Las tareas que tenemos que acometer van desde armar precarias torres a crear puentes o ir descendiendo por precipicios, además de otras más curiosas.

Jugando con el viento.

Hay, como era de esperar, bastantes tipos de bolas. Demasiados, diría yo. Están las normales de color negro, que sólo forman dos puentes con otras bolas y una vez puestas son fijas, las reutilizables de color verde, que forman más puentes y que puedes quitar y poner, unas con forma de lágrima (o baba) que sólo hacen un puente (sólo forman cuerdas, para entendernos), otras negras pero sin ojos que no hacen nada, unos globos que podemos inflar para que eleven estructuras y que luego se pueden soltar, y muchas otras bastante raras: unas explotan, otrras arden, otras salen de dentro de una bola gorda y tampoco hacen nada, otras se pegan a las paredes, etc. Hasta hay unas cuadradas que no se pegan a nada y sirven para hacer torres. Ah, y unas que no se pueden trasladar con el ratón, sino "tirar" con un vector de ángulo y fuerza. No acabo de ver la lógica que siguen unas y otras, a menudo el juego parece complicarse la vida porque sí y en otras ocasiones los niveles son tan simples que te quedas pensando si no te habrás olvidado algo. Como suele suceder en los juegos indie, hay pocos niveles que cambian muy repentinamente de estilo, por lo que pronto te ves jugando con bolas a las que aún no te has acostumbrado. Eso, por ejemplo, no pasaba en Plants vs Zombies, donde lo que tenías que hacer parecía en todo momento coherente.

Sin duda lo más asombroso de Goo es lo fluido de los movimientos de todo el escenario, y la inclusión de efectos físicos adicionales como la gravedad, el viento, e incluso la construcción de estructuras en el agua. De los juegos que conozco (que no son muchos) es el que mejor usa los comportamientos físicos de los objetos para lograr algo divertido y nada intrusivo: simplemente juegas y todo se comporta como debe.

El sencillo menú, con su curiosa estética.

También la estética juega un papel importante en el juego. Es... curiosa. Para que os hagáis una idea, recuerda un poco a las películas de Tim Burton, dibujos de estilo infantil pero bastante siniestros o incluso macabros. También se usa para explicar un poco el trasfondo del juego, que no es algo que realmente haga falta (tú vas haciendo los niveles y en paz) pero que también tiene su gracia. O no, porque también es rara de narices, y va de una corporación que quiere usar las bolas de goo para hacer mil cosas, desde una fábrica a una crema de belleza. Sí, raro raro. En cierto momento toda la estética del juego, incluido el menú, pasa a ser como el interior de un ordenador antiguo, todo en negro y verde. Por suerte dura poco.

La excusa de la megacorporación se usa también para el único minijuego adicional de Goo. Es una especie de sandbox donde puedes construir una torre como te plazca con las bolas que has logrado recuperar por encima del mínimo exigido en cada nivel (con un máximo de 300 al que llegarás sin problemas). Luego te puedes conectar a internet y ver si eres el que la tiene más larga... esto, más alta, pero pasado un rato no tiene mucha gracia. En esto, PvsZ era muchísimo mejor por sus numerosos minijuegos.

También hay versiones para Android, Wii, incluso Linux. Lo más asombroso es que el juego lo crearon sólo dos personas (música incluida), a ratos en las cafeterías con wifi. Eso es saber aprovechar el tiempo. Por lo visto usa bastantes librerías de código libre para las simulaciones físicas, gráficos y demás. Bravo por ellos. Otro dato poco habitual es que los desarrolladores han dado estimaciones oficiales sobre el nivel de pirateo sufrido: un 90% de las copias son piratas. Guau.

En mi opinión es un juego estupendo, que se puede conseguir barato, funciona de miedo en un equipo normal y no tiene violencia ni cosas raras, con lo cual se lo puedes poner a los críos y de paso aprenden comportamientos físicos. Mi única queja es que es demasiado raro. Sí, llevo todo el rato alabando su originalidad y ahora me meto con ella, pero es que algunos niveles no hay por dónde cogerlos, son raros de narices y no tienes la sensación de que completarlos sirva para nada, parecen un caprichito de desarrollador para que veas de lo que es capaz. Esto pasa un poco con todos los indie, por ejemplo con Magicka la curva de aprendizaje tampoco estaba nada ajustada y había niveles raretosos porque-me-da-la-gana. Se ve que los genios son así.

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